Tipos de Estudios

El Instituto de Neurología Infanto Juvenil – C.E.T.E.S., está equipado con una aparatología especializada de última generación, destinada al estudio de las epilepsias, los trastornos del sueño y otros fenómenos paroxísticos no epilépticos y enfermedades neurológicas y neuropsiquiátricas infanto juveniles.

Cuenta con tres habitaciones individuales de alto confort, tanto para el paciente como para un acompañante, donde permanecerá internado el tiempo que se prevea necesario para cada trazado.

Todos los estudios son interpretados por profesionales especialistas con sólida formación en el exterior lo cual garantiza, no solo una correcta realización del estudio, sino un prolijo y detallado análisis del estudio con un informe completo para el paciente y su médico de referencia.

Tipos de estudios neurofisiológicos:

Electroencefalograma simple o analógico de 8 canales:

Se realiza durante 30 minutos colocando electrodos en el cuero cabelludo que registran la actividad bioeléctrica del cerebro.

Es indicado en pacientes convulsivos, neuropsiquiátricos, neuropsicológicos.

Electroencefalograma computarizado o digital de 20 canales:

Se realiza durante 60 minutos y está indicado en pacientes convulsivos o epilépticos que requieren un diagnóstico de mayor precisión.

Es utilizado también como complemento en el diagnóstico de otras enfermedades neurológicas, tales como, retardo del desarrollo psicomotor, trastornos del aprendizaje, encefalopatías infecciosas (meningitis, encefalitits), traumatismos craneoencefálicos, enfermedades cerebro vasculares, encefalopatías metabólicas y degenerativas, trastornos de la conducta – hiperactividad, déficit de atención.

Mapeo cerebral o electroencefalograma cuantificado

El mapeo cerebral es una herramienta que sirve para ver las ondas cerebrales en forma de gráficas y dibujos, logrando visualizar en forma más fácil y didáctica el resultado.

Es un procedimiento derivado de los estudios de electroencefalografía, que son obtenidos por técnicas convencionales.

La diferencia fundamental yace en el hecho de que esta información, constituida por ondas cerebrales, se envía a una computadora que, a través de programas conocidos (Fourier, Gabor, etc.) se digitaliza, determinándose el porcentaje de actividad de acuerdo a las frecuencias o a los voltajes. Esos porcentajes se expresan en barras de histogramas y en tablas, para cada uno de los electrodos colocados sobre el cuero cabelludo de manera que se puede obtener un «mapa» que agrupe zonas de frecuencias o amplitudes comparables.

Por otra parte, se pueden establecer relaciones entre la actividad de dos frecuencias determinadas, en distintas regiones del cerebro.

Video monitoreo electroencefalográfico prolongado:

Se utiliza para el estudio de crisis epilépticas, que por su metodología permite observar al paciente, durante sus crisis convulsivas y su manifestación eléctrica simultánea. Ofrece la posibilidad de diagnóstico diferencial de crisis de pérdida de conocimiento u otra manifestación crítica no epiléptica, ejemplo: síncope, arritmia cardíaca, crisis psicógenas, trastornos del sueño.

Su duración varía desde 3 – 4 horas en lactantes muy pequeños; 8 horas (ciclo de sueño nocturno), 24 horas o más, hasta poder registrar por lo menos dos crisis clínicas y eléctricas.

Polisomnografía:

Es un estudio que se realiza neonatos, niños y adultos para estudiar los trastornos del sueño (apneas obstructivas o centrales, terrores nocturnos, enuresis, narcolepsia, etc.) para un correcto diagnóstico y tratamiento.

Evalúa los ciclos y etapas del sueño por medio del registro de la actividad  cerebral (electroencefalograma.), movimientos oculares, actividad eléctrica de los músculos del mentón, frecuencia respiratoria, saturación de oxígeno en la sangre, ritmo cardiáco. El paciente debe pasar toda la noche internado en el centro hasta la mañana siguiente. Se colocan electrodos de superficie en el cuero cabelludo, mentón, torax y, en algunos casos, en algunos sectores del cuerpo. Los electrodos se pegan sin producir dolor.

Electromiografía y Velocidad de Conducción

La electromiografía es un estudio neurofisiológico que sirve para evaluar la actividad eléctrica de los músculos esqueléticos, tanto en reposo como en actividad. Se complementa este estudio, con la realización de la velocidad de conducción nerviosa que sirve para medir la conducción del impulso nervioso motor o sensitivo.

En el electromiograma se realiza un registro de la actividad eléctrica del músculo mediante una fina aguja que hace las funciones de electrodo. Esta aguja se inserta en diferentes músculos para registrar su actividad en reposo y al contraerse el mismo.

En la conducción nerviosa se estudian las fibras motoras y sensitivas del nervio. Se efectúan estímulos eléctricos de baja intensidad en uno o más puntos del nervio, registrando sus respuestas sensitivas o motoras, en el mismo nervio o en el músculo correspondiente. Tanto el estímulo como el registro se realizan con electrodos cutáneos siempre que sea posible. Posteriormente, se mide la velocidad de conducción del nervio y el tamaño de las respuestas.

Estos estudios sirven para colaborar en el diagnostico de las enfermedades neuromusculares, como las neuropatías motoras y sensitivas, lesiones del asta anterior de la médula, lesiones de raíces nerviosas, lesiones de los plexos, Miastenia Gravis, Síndromes Miasténicos Congénitos, Miopatías.
Este estudio no requiere preparación previa y su duración es variable.

Es importante destacar que tanto la electromiografía como la velocidad de conducción nerviosa, deben ser entendidas como una prolongación del examen clínico neurológico cuando uno evalúa un niño con una probable enfermedad neuromuscular.